Entrevista en Kerrang!: "Skins of the flesh"




SKINS OF THE FLESH – KERRANG SEPTIEMBRE 2005


Traducción: Irene HIM Spain

TEXTO: STEVIE CHICK – PHOTOS: SCARLET PAGE


Se tumba lascivamente para la cámara, un gesto de burla en sus labios, las rayas delienadas de sus ojos penetrantes encierran al iris color verde lagarto, sus pómulos afilados y orgullosos como aletas de tiburón. En el borde de la cama de lujo, las chicas de Kerrang! están supervisando esta sesión de fotos pensativas decidiendo como llevar esta difícil escena a lo que nos ocupa.


“Um, te importaría quitarte la camiseta”

Se descarta la camiseta, en un flash, con el mínimo escándalo, y el máximo de incuestionable profesionalidad. Esto es lo que Ville Valo hace. Forma parte de su trabajo tanto como escribir, grabar o actuar. No es algo tan importante, por supuesto, y está lejos de ser tan gratificante, pero si tiene que poner a cámara unas cuantas caras besuconas y sin camiseta para conseguir fans potenciales para su grupo HIM, entonces está bien. Especialmente teniendo en cuenta que los rockeros finlandeses acaban de firmar con Warner, y preparan el asalto al resto de las regiones – como America por ejemplo – donde no ha habido desmayos épicos por HIM todavía. Si quieres ser una estrella, tienes que brillar tan brillante como puedas, de la manera que puedas.


“Tengo este aspecto gracias a mis padres,” sonríe, más tarde, preguntamos si le molesta que los medios de comunicación se centren en su imagen (o, en realidad, HIM). “Si la gente me encuentra lo suficientemente atractivo para que la música les atraiga también, entonces está bien. No es como si me mirara al espejo un millón de veces al día…”

Estamos sentados en un sucio pub en Peckham, dos horas más tarde. Un pañuelo negro arrugado (regalo de su prometida) cuelga estilosamente alrededor de su cuello, Valo se introduce en la entrevista con entusiamo, ajeno a las miradas de incredulidad está ganando a los borrachos de mediodía. Para tal universalmente reconocido “chico guapo”, Ville Valo actúa con una ganada ausencia de vanidad.


Su centro, dice, ha sido siempre la música. Habla de una fiesta en casa de sus padres en Helsinki, un vecino e imitador profesional de Elvis actuando para sus amigos, un Valo de dos años gateando hacia la librería y tocando los bongos que había expuestos.

“Ahí en cuando pensaron, a lo mejor esta pequeña mierda no crecerá para ser un taxista o para trabajar para el gobierno,” ríe (su madre ha trabajado en lo mismo durante 30 años, aprobando edificaciones para el ayuntamiento de Helsinki, mientras su padre era de hecho taxista.)


Fue, admite, un “hell-raiser” durante su juventud. “Quería ser el ‘rey de la colina’,” ríe. “Así que luché mucho. No hubiera hecho lo que me decían los chicos mayores, así que tenía que hacer sangrar algunas caras.” Pero no era “un bastardo”, insiste. “A los niños de hoy en día se les ha diagnosticado con desórdenes de falta de atención e hiperactividad, pero muchos genios eran también ‘niños raros’, hiperactivos, semi autistas. Sus cerebros no trabajan como los del resto.”


Valo tuvo una profesora en la escuela muy complaciente, que le permitía dibujar bocetos en una libreta en vez de estudiar las lecciones, lo que pareció ayudar a sus asustadizas habilidades de concentración.

“Mis padres estaban preocupados, pero mi profesora les decía, ‘Todos los grandes artistas fueron así de pequeños.’ Tuve suerte. Mis padres me enseñaron a ser un caballero. Pero también entendían que los niños se supone que deben ser rebeldes.” Entra en una oportunamente salvaje y maliciosa sonrisa en su memoria. “Siempre puedes respetar algunas autoridades,” sonríe, con la ceja levantada. “Estoy muy orgulloso de tener 28 años y de haber tenido la oportunidad de rebelarmepara mis padres, y no contra ellos. Si lo piensas, tus padres te dan literalmente la oportunidad de rebelarte contra ellos, teniendote siempre en el primer lugar. Si no hubieran querido darse calor durante el frío invieron del 76, yo no estaría aquí hablando de esta mierda.”


Situada entre las librerías en casa de sus padres está su colección de discos. Valo recuerda mucha música tradicional finlandesa.

“De ahí es de donde viene la tristeza. Es una música muy triste y conmovedora. Pero no es como si hubiera muchos instrumentos musicales cerca. Quiero ser músico como quería ser como Steve Harris de Iron Maiden!”

Brillando por su ausencia en la librería musical de Valo: the Fab Four. “Odio a los Beatles,” escupe, despellejando a las más sagradas vacas. “Con pasión, Son jodidamente blandos y aburridos. Esto probablemente ofenderá a alguien, pero Mige, nuestro bajista, dijo que desearía que John Lennon todavía estuviera vivo, así podría dispararle otra vez. Mis padres nunca tuvieron discos de Los Beatles, les gustaban más los Rolling Stones, que eran más oscuros, más agresivos.”


Así que, siempre has estado más atraído por el material ‘oscuro’?

“Es la única opción, viviendo en Finlandia, tienes que tragarte todo el material oscuro, debido a los largos inviernos. La música triste hace felices a los escandinavos, aunque lo preferimos a lo optimista. La música alegre me hace vomitar.”

Lo mismo ocurre con su problema con la lectura. El joven Valo se sumergía en sus letras de rock ‘n’ roll sobre las palabras de heroes como Nick Cave y Neil Young, a la vez que con otros dios metaleros rockeros como Ronnie James Dio(El disco ‘Holy Diver’me eleva hcia su propio mundo,” expica). Tan pronto como empezó a escribir sus propias letras, se sumergió en los poetas ‘románticos’, como Baudelaire, William Blake, escritores que sentían que para conocer la vida por completo, había que empujar los límites del pensamiento y la experiencia. Ahora mismo tiene en las manos ‘Unholy Alliance’, un amplio tomo a cerca de los Nazis y de su mal uso de lo oculto, y un libro a cerca del distrito de luz roja de San Francisco. “Trata de las drogas, el sexo, todo.” Dice. “Es un poco dura, me hace estremecer. Eurgh!”


A pesar del estremecimiento, Valo admite que no puede resistirse a la atracción del lado oscuro, de la misma manera que absorve la parte romántica en un cuento triste, los giros más amargos del destino, el gran alcance del drama, el dulce dolor de la tragedia. Estos son, despues de todo, los ingredientes para cualquier canción de HIM. La mejor evidencia es su exuberante nuevo disco ‘Dark Light’, con melodías eternas, a punto de reventar con las emociones saturadas hacia un grado casi operístico.Por qué se ve a si mismo inexorablemente enterrado en música así?

“Los sensibles normalmente tienden a ver el mundo a través de sus corazones,” responde, pensativamente, despues de una pausa. “Sus corazones son sus ojos. Esa es la razón por la que me encanta Tom Waits, o incluso Ozzy – hay cierta melancolía en lo que han hecho. Hace que el viejo romántico que hay en mi sonría y quiera vivir otro día.

“No reclamo ser bueno en lo que hago, pero hago todo lo que puedo.”Continúa, como siempre extremadamente humilde. “Se supone que todas estas letras te llevan de un estado emocional a otro. De repente, simplemente te encuentras en un lugar diferente, a través de escapismo.”


El escapismo es un componente clave en el fenómeno HIM, si se trata de un transporte de ensueño alcanzado por las fans enamoradas mirando los posters de Valo, o la suspensión de la realidad que sus canciones más románticas ofrecen.

Es la vida de Ville Valo la de un escapista?

“Mi misión es el escapismo hacia la verdad,” declara, a propósito y oblicuamente. “No sé a dónde nos lleva esta misión, a lo mejor solo nos lleva a otra. Pero no creo que eso importe. Lo que importa es el viaje: en realidad es más importante que llegar.”

Nos encontramos apretados en los asientos traseros de un taxi balbuceando a través de las arterias obstruidas en mitad de la tarde gris en París, hacia el club Le Trabendo, donde toca HIM. El personal de seguridad nos bloquea la entrada al recinto, el taxista gordo y picante explota con veneno al guardia, gritando que su cliente debe estar en el escenario en cuestión de minutos, guitando ‘retard!’ a su tembloroso oponente (nosotros pensábamos que era un insulto, pero más tarde descubrimos que era francés y es algo que dices cuando tienes mucha prisa).

Los guardias de seguridad hablan por el walkie-talkie mientras el taxista continúa gritando. Sale del asiento del pasajero el manager de Ville, Seppo (quien, con su semblante grave, se asemeja a un viejo mago de ‘El Señor de los Anillos’) y espía a los enjambres de fans ya apiñadas fuera del recinto y – convencidas de que no queda mucho antes de que pululen por el taxi y su joven carga – se unen a la reyerta.


Ville, sus ojos lima se mueven rápidamente entre lo que está pasando y el recinto, no puede parar de reír como un niño pequeño. Mientras aceleramos rápidamente hacia el recinto, Ville amablemente se para firmar algunos autógrafos, antes de ir al escenario. El carisma de Ville se adapta como un camaleón. Hasta ahora, todo lo que hemos visto es una persona muy encantadora, aguda con las respuestas a la entrevista y rápida para impresionar con sus maneras caballerosas.

Se dejó caer rápidamente en un sofá viejo y desgastado en la sala de estar vagamente decorada con grafitis, se abrazó fraternalmente con el batería Gas y el bajista Mige y bebiendo la esencial cerveza pre-concierto, él es simplemente uno más, haciendo bromas subidas de tono en finlandés y curioseando a cerca de los preparativos para el concierto. Participando exactamente en el afecto fraternal que siempre imaginó que Sabbath o Maiden compartían en las giras.


A lo largo de nuestras entrevistas, Ville expresa a menudo su deseo de volver a la carretera, viajar otra vez, dando un concierto cada noche. Dice que el grupo necesita tocar a menudo, para estar en forma, y conciertos sueltos como este es como entrar en una sesión de aerobic sin haber calentado antes. Pero quién lo diría. El público grita entre las canciones como los beatlemaniacos de los 60, su lujuria embriagadora y el afecto distante dirigidos únicamente al propio Ville, siempre dando un paso hacia el borde del escenario para entregar las canciones con un sentimiento cercano al drama.

En el backstage, momentos más tarde, está recién aseado, se mete corriendo en el coche y rápida vuelta al hotel. El resto del grupo no tienen tanta suerte, tomando el camino equivocado y mientras salen, se encuentran a hordas de rabiosas fans, con solo sus manos para firmar como defensa. Firman en partes del cuerpo y en merchandising hasta que el manager puede rescatarlos.


De vuelta en el hotel, toman otra cerveza fría después del meet ‘n’ greet, Valo se da cuenta de cuantas oportunidades de sexo casual le ofrecen sus cariñosas fans, oportunidades tiene, durante algún tiempo, la rechaza con firmeza. Una de las paradojas más intrigantes en el Universo de HIM es el estilo chapado a la antigua de Valo a cerca del cortés acercamiento al sexo, que es mejor cuando hay una relación amorosa, y las trampas están prohibidas. “Lo hicimos al principio,” dice, despectivamente, acerca de “la escena groupies”. “Ya no lo hacemos. Es algo evidente.”


De vuelta a la sesión de fotos en Peckham ha estado hablando a cerca del caído en desgracia y ex-Libertine Pete Doherty, quien hace poco cumplió 27, la edad “peligrosa” para una estrella de rock (Hendrix, Jim Morrison y Kurt Cobain todos murieron con 27). Con un año más, Valo a escapado de ese destino, pero nunca pareció estar destinado a ello, tampoco. Admite, en un momento dado, que ama jodidamente a la cocaína, pero sabe que es mala para él, así que ahora se abstiene.


“Creo que me daría vergüenza si jodo las posibilidades que se me han ofrecido”, añade, de vuelta en el hotel Parisian. “Por supuesto que he tenido escarceos, por supuesto que he sido un estúpido de mierda, pero quién no? Pero sé donde están mis prioridades, en la música. Ya no tenemos que tomar grandes cantidades de drogas ni dormir con cada chica que se ofrezca. No quiero ser adicto a la cocaína, porque no puedes hacer nada cuando lo eres. He visto amigos que se han destruido por ello, y no es nada agradable de ver.”

“Mi meta principal es llegar a los 70, estar sentado en una silla de ruedas contando historias a mis nietos. Ese futuro es mejor que morir joven dejando un bonito cuerpo atrás. Porque un cuerpo bonito no es importante, pero una mente bonita… Mis amigos y yo planeamos ser un grupo de espantosos pensionistas en sillas de ruedas tomando un montón de pastillas y señalando a todo el mundo. Vive deprisa, muere… cuanto más mayor mejor!”

Ville Valo , hay que decirlo, se ajusta heroicamente a una estrella de rock.


“Yo dudo de mi mismo,” insiste, “Cada vez que escribo una canción, siento que es una mierda inservible. El arma más efectiva para un artista es la posibilidad de verte desde fuera por un momento. Lo ‘personal’ es tan profundo, que es fácil perderse en ello. Pero eso te destruirá. Todavía estoy aprendiendo. No estoy tan asustado por los demonios del pasado como por los del presente. A veces parece intimidante.”

Es un momento de debilidad que demuestra Valo, el primero (y el último) que vemos mientras estamos con HIM. Pronto, es eclipsado otra vez por sus reflejos de acero, el enfoque que garantiza que el viaje de HIM merece la pena, sea cual sea el destino.

Antes, Valo ha caracterizado el proceso creativo como un número peligroso de trapecio para la mente. Y él sabe, al igual que los buenos acróbatas, que el secreto es no mirar abajo.


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